El rey Juan Carlos fue de visita safari a Moscú.
Le emborracharon a un oso con vodka.
Al oso se lo estimaban mucho en su pueblo,
la gente le llevaba comida,
sobretodo fruta.
Ese día probó el alcohol.
Tal vez pensó:
Vaya... no sabía que los reyes tuvieran la nariz tan larga.
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