En mi barrio hay un hombre que al andar cabizbajo siempre va mirando el suelo, los alrededores del bordillo de las aceras, entonces, divisa algo, de reojo, patadita, se agacha, recoge y guarda según interés.
Monturas ha ido mejorando, seguramente cansado de lo horizontal casposo, desde que lo conozco, optó por lo vertical básico, mucho más plano. Cada vez que lo veo, me acuerdo de los pajaritos que picotean el arcén a saltitos, escapados de coches.
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