viernes, 20 de julio de 2007


Y a cada segundo sentía que su alma se iba a rendir y a caer. Pero entonces decía "un segundo más", y aguantaba - atrancadas las lágrimas y en la entraña, bilis- Y otra vez quería ser débil, pero aguantar un segundo no era gran esfuerzo. Y así lo hacía un segundo, y otro, y otro, y otro...

1 comentario:

EL BUSCADOR DE ... dijo...

En la foto, detrás del insecto agonizante , de la cara sorprendida, del volcán apagándose
y de las nubes se vislumbra un castillo donde se cultiva ¿?