
Y a cada segundo sentía que su alma se iba a rendir y a caer. Pero entonces decía "un segundo más", y aguantaba - atrancadas las lágrimas y en la entraña, bilis- Y otra vez quería ser débil, pero aguantar un segundo no era gran esfuerzo. Y así lo hacía un segundo, y otro, y otro, y otro...
1 comentario:
En la foto, detrás del insecto agonizante , de la cara sorprendida, del volcán apagándose
y de las nubes se vislumbra un castillo donde se cultiva ¿?
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