miércoles, 1 de agosto de 2007

Piojos (o Amor)


Esa infancia avinagrada de piojoso sabor
recae sobre el cansancio como una magdalena. (La magdalena de Proust)

En el patio de la soledad esperando entre el bullicio
siempre,
la mano grande de papá.
Y entre llantos de incomprensión una piedra sobre un cristal
-El niño malo hizo otra de las suyas- castigos, premios, dibujos,
un juego-
Una niña se rasca la cabeza en medio del patio, esperando
sin entender
porqué los niños se ríen
porqué las señoritas se apartan.
Una niña en medio de su soledad, que llora por la incomprensión de una piedra aleatoria,
por el picor que le causa la mirada del mundo.
Una niña observa las sombras

y ve

un carnaval de zombis presumidos.
Una niña sola
espera y espera,
y cuando llega papá se rasca la cabeza,
se enjuga las lágrimas
y por un momento, comprende.

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