miércoles, 10 de octubre de 2007

Casa tomada (y hundida)

Nunca faltaré a mi cita en los dentistas
mientras golpeen cabeceros duros mis colchones
si transpira mi ventana un helor de calle abierta
si es que ahueco la almohada con las uñas sudorosas
y amortigua los olores del a solas todo vale.

No echaré de menos nunca sol y playa
si los cántaros no arrojan lodo azul en fila india
los veranos resquebrajan la ciudad de amianto puro
y escondidos en cursillos amistad y cera tibia
que me arranquen las pestañas y me ciegue ya la lluvia.

Siempre compareceré hundido a fondo en recortes
mientras guarden los cajones un sólo calcetín ajado
las correas de las persianas deshilachen mis manos muertas
y no hayan roído las aves sin pico huevos fantasmas
que me anidan dentro en casa y sellan todas las puertas.

2 comentarios:

Luciérnaga dijo...

Me gusta especialmente esto, no sé por qué...

"y amortigua los olores del a solas todo vale"

Un beso Álvaro!

aprendiz de titiritero dijo...

Mientras la sueñes, aunque sea hundida, seguirá estando en pie.