sábado, 22 de marzo de 2008

holocausto

¿por qué no hay gente la mañana cumplida?
las puertas amordazadas
ni un alma ni una desalma en este silencio corrosivo
¿es una ciudad abandonada?
¿algo después de un desastre?
¡estarán en la iglesia: a la iglesia!
¿tan sólo sombras?: ¡a la plaza!
la estatua no devuelve la mirada
no contesta apenas tiembla
¿sin niños sin perros sin viejos?
se me adentra un miedo enorme
un pájaro final me sobrevuela
hago la prueba de estar despierto:
-vitamina "a" o antixeroftálmica-
-vitamina "c" o antiescorbútica-
lúcido
real
Raquel y otras mujeres fuera de cobertura
entonces ¿de qué supervivo?
levanto el lápiz del papel
el olor del café reciente me traspasa
dos señoras con carrillos de calamares
la televisión emite
escasean los periódicos en la barra
peatones automóviles carritos
un señor con gorra estornuda

es insana esta manera de escribir
me aterra
no volveré a hacerlo hasta mañana

Julio Obeso

2 comentarios:

Anónimo dijo...

gut

Viktor Gómez dijo...

Todo o nada.


Gracias, Poeta.

Así, Julius, el texto nos sobrepasa. Y es solo el texto lo que aquí y ahora importa. Un texto que recuerda.

Todo o nada.


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