martes, 29 de abril de 2008

ALABANZA DE ALDEA...

Vagones, hierros,
sombras que no da tiempo a ver.
Cuerpos, apatía,
individualidad.

Pequeño ser ante el gran teatro,
sin un papel que representar,
sin destino
y ya casi olvidado el origen.
Sin ruido,
tan solo el estruendo vertiginoso
del presente
que quiere ser futuro
y ni siquiera reconoce su pasado.

Ruinas, carcome,
cuerpos sin alma.
Eso es la gran urbe...
¡Quién encontrara un resquicio
para esconderse en cualquier parte!

5 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Vir:

Es el primer poema que te leo. No será el último, espero.

De la aldea venía Don Quixote cuando fuera de damas tan bien servido que le pareciera Palacio el mesón y los campesinos caballeros.

Algo tiene la tierra gallarda, algo tienen el campo y sus lección de savia sentida en lo suyo
que hace de la arboleda un preciso damero donde perderse sin perder la vida, donde encontrarse como brote y alma que no tiene otro reino que la paz de la aldea.

Un abrazote

Viktor

Javier Uve dijo...

¡Bienvenida seas, Vir! Me encantan los últimos cuatro versos de la segunda estrofa.

¡Besos!

el gato zurdo dijo...

...y cuanto más lejana se siente, más idealizada...
No se de que Trilce vienes pero
Bienvenida!!

Jenni dijo...

Bienvenidaaaaaaaaaaaa Virginia!!
Te entiendo, la urbe...bueno todo tiene sus pros y sus contras.
Buenos versos xiqueta y bienvenida de nuevo!
Un beso
p.d: A ver si nos vemos hoy.

Félix Menkar dijo...

Virginia:
ya tienes papel que representar y pequeño nada ¡¡grande¡¡,
me gustó la parte central, el resto intro y desenlace lo intuyo.
un abrazo.
Félix Menkar