domingo, 4 de mayo de 2008

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Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

(Miguel Hernández)


En las ingles de la tierra
existe todo tan ajeno.
Sentada, soñando con secar
el deshielo de los ojos del mundo
y desinventar los pañuelos sucios
para olerlos más secos.
Yo he querido aplastar nubes y tornarlas
balas de algodón que acaricien cuerpos
y provoquen guerras de ternura,

Pumm,

Hacer crecer una nube en cada disparo.

La palabra es ese algodón
que volatiza
en dirección del viento,
que se atrapa
y se suelta
y se funde entre la niebla
y después, se moja.

Sería tan mágico, tan extraño,
descomprendernos
para llegar a comprendernos
y, entonces,
que venga ese día
en el que sólo exploten
guerras

de palabras.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta mucho.

Anónimo dijo...

y a mí

Anónimo dijo...

el primer anónimo era yo, lu.
y un besito a mi jenni!

el gato zurdo dijo...

Ya me lo decía mi abuela:La mejor ternura la encontrarás en una revolucionaria; lo más dulce siempre se esconde tras lo ácido.