martes, 17 de junio de 2008

cruzo tu salón
mascando una luciérnaga
y no queda ni la funda
ni el caparazón que dejaste encima de la mesa.
y nos da por malear la desbocadura de su automatismo
introyectándonos hormonas y fluidos corporales
visionarios de la bohemia
pajarillos en el alféizar.

y me da también por merendar
del respeto que le tengo a la poesía
visto lo visto
me queda esclarecer
el vano de la siguiente puerta
y acometer contra ella
hasta pillarme los dedos.
dolerá pero todo sea
porque veamos juntos las estrellas.

dolerá pero todo sea
por guardarme la perpetua gestación de los fonemas.
despojar al silencio de su disciplina
y permitir que su reverberación
cincele mi dolmen
mi altar de sacrificios
mi libreta de minúsculas
y mulas atadas al campo
abierto
que nos descubre
el hambre,
el amor comedido
por respetar intactos nuestros costillares.






y nos da por litigar con las manos llenas de pelusa para hacer la digestión.

1 comentario:

Viktor Gómez dijo...

Adrian:

Has pillado a la turba en exámenes y este poemazo parece huérfano. Pero no te confunda el mutismo momentaneo. Tiene hermanos y afines este versar tuyo.

Ese dolor que traspira el metapoema culpable es de mi palabrear ahora.
Es dolor raíz y moratoria de las preguntas sin resolverse en vida. Pero cumplir con el suicidio de los miedos y avalanzarse a por el sentido otro de la convivencia con el lenguaje y los interlocutores es nuestra irredenta misión.

En ello estamos y queremos seguir estando en tanto en cuanto no haya entre las prioridades del Gran Hermano nada más allá que estrujarnos el tiempo y los huesos para licuar monedillas de una fosa común sobre la que elevar su Palacio.

Un abrazote

Viktor