jueves, 12 de junio de 2008

Disparo y (des)concierto: Los mutilados


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Para Enrique Falcón, por su viva palabra-puente entre lo real y lo inverosímil, por avivar desde la coherencia ese diálogo entre la utopía y lo realizable. Por su imbatido compromiso con las palabras justicia, compasión, libertad y camino. Porque desde su avanzadilla han ido creciendo unos poemitas que dejan entrever "Los barrios invisibles". De Alicante a Pisco, de Cochabamba a Valencia...

Aquí una muestra. Libro IV Disparo y (des)concierto: Los mutilados. Los barrios crucificados, los asesinos inalcanzables, los poemas heridos, las familias desaparecidas y esos huérfanos que quedan mudos y aislados... nuestro tiempo en agónico desmembrarse pide poemas de amor e ira que no se olviden de los que no cuentan en las urnas, de los que no suman en los bancos, de los que no se ven en los escaparates, de los que no firman en los conciertos. Y son muchos. Es imposible experimentar cómo los 150.000.000 tienen un nombre y un rostro, su tiritar, sus cardenales y llagas, quejidos íntimos y una sequía en la memoria de afectos y bienes inconmensurables. Qué ya sabemos, leyendo a Belen Gopegui, cuando nos recuerda la cita de Sthendal que aparece en La Cartuja de Parma que "la política en una obra literaria es un pistoletazo en medio de un concierto, una cosa grosera y a la que sin embargo, no se puede negar cierta intención". Pero leyendo los hechos de Enrique Falcón: sus poemas, su quehacer diario, sus compromisos y su persistente darse y rebelarse, una cierta urgencia se alza desde el pecho hacia la frente y se libera por la boca, las manos y los pies hacia esos barrios invisibles. Allí, gente que aprecia la poesía de no ficción y la vida sin simulacro, nos reciben con inusitada generosidad y nos enseñan lo suficiente.

Víktor



los mutilados:

ellos sí saben bailar
en el concierto
de medianoche

¿Qué ciegos
dirán
que lo no visto es inverosímil?

Ni los jardines
ni los músicos
ni éste insuficiente salmo
convencerán.

acabada la fiesta, ¿qué calles
dirán que estuvimos?

¿qué día
por cuántas ventanas
si solo
la lluvia siguió nuestros
pasos?

pasillos o noches:

¿quién sabría
si es inverosímil lo visible
salvo lo desaparecido?


Víktor Gómez
"Los barrios invisibles. IV. Disparo y (des)concierto"

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Puede seguirse también en:

http://lauragiordani.blogspot.com

2 comentarios:

Laura Giordani dijo...

Víktor: Acabo ahora de descrubir este poema dedicado a Quique de los barrios invisibles y me parece estupendo

Ni los jardines
ni los músicos
ni éste insuficiente salmo
convencerán.

Salud poeta!

Un abrazo.

Laura.

Viktor Gómez dijo...

Gracias, Laura. Te comento en tu blog.

El viernes nos vemos

Tu Víktor