martes, 28 de octubre de 2008

VISTO EN LA CALLE (IV)

VISTO EN LA CALLE (IV)

En una calle situada frente al mercadillo
las poetas y los obreros
repasan las páginas del
impune libro de cuentas de la gran factoría.

Tres veces se olvidó rimar al contable salario
con dignidad. -Poco
sabe de poesía-, dice un fresador. Poco,
confirma la más joven.
Pero no llegan a oírla. Tal es el ruido del
entorno mercantil.

Víktor Gómez

10 comentarios:

Ana Espinosa dijo...

Yo me quedo en el portal, leyendo, oyendo tus transformaciones, a pesar del ruido del entorno.

Viktor Gómez dijo...

Gracia Ana, qué tienes oido fino, sentido musical, empática claridad.

Un beset

Víktor

EL BUSCADOR DE S dijo...

Si hay verdadero interés en escuchar los ruidos sucios se quedan sordos.
Para un relativista todos los juicios son subjetipos, así que sólo digo que me gusta mucho.

Viktor Gómez dijo...

gracias. por tu lectura y sobre todo por tu generosidad al comentar. comentarios que siempre vienen revolviendo la conciencia crítica y minando de preguntas al que quiera escuchar, que no escusarse.

Un abrazo grande

Víktor

Julio Obeso González dijo...

Con la cámara de retratar lo que no está en el paisaje, el album crece, y lo que cuelga del aire no axfisia tanto. Crónica de un mundo entre las manos.
Gracias compi.
Julio

Viktor Gómez dijo...

Julius:

nuestro día a día, ahí en ese perceptible pero fugaz, constante pero invisible suceso, ahí entre el "d-í-a -a- d-í-a".

Ahí,
ahí nosotros, los otros y tú y yo.
en una imposible foto
más real
más fiel
como un poema que sin ser otra cosa
es más. Más que palabras y más que rutina y más que signo.

Si supiera decirlo
si pudiera atraparlo
en las celdas del habla...

Un abrazote, compa

Tu Víktor

Velocet dijo...

Así, en ti, tus personas personajes (y viceversa) se convierten en puros poetas, incluso aquéllos que sólo parecen saber de sumas y, sobre todo, restas.

Viktor Gómez dijo...

¡Cuanto tiempo, compa!

me alegra sentirte por aquí,
darle a unos versitos vida
en tu pálpito y coraje.

Gracias por la lectura, generosa
y complice.

Pocos sabemos sumar, muchos restamos o ni tan siquiera
percibimos las trampas de los
matemáticos, la pasividad de
los poetas, la osadía de las poetas y el bien dicho de los
obreros. ¿Los hecemos tontos?
En verdad creo que muchos de ellos nos pueden dar sopas con honda en lo humano, en lo social, incluso en lo personal, incluso en las rimas de lo coherente con lo aparente (perdón por el ripio).

Gustazo de sentirte cerca, compa

Un abrazo grande

Tu Víktor

Anónimo dijo...

Y todos somos cómplices, es lo más jodido...

Lu

Viktor Gómez dijo...

¿quién no oyó?
¿quién no habló?
¿quién escucha?

hay que invadir la calle de poemas escritos con saliva de almacigo y tinta de acebuchal

habrá que dejar que los niños
nos digan
qué mundo no quieren

Un beset.

Vík