lunes, 15 de octubre de 2007

ARTÍCULOS DE ACTUALIDAD. Sólo para los despiertos.

Estaba buscando Tu rostro mañana (tomo I) porque he cedido a las falsas adulaciones del pedigüeño de dicho libro; y visto que padezco de insimonio (y mañana maldrugo a las 5 matutinas) me he puesto a rebuscar. No he dado con el libro en cuestión, pero eso carece de importancia puesto que me he topado con algo mejor. Dejemos ya este lenguaje absurdo.
El caso es que... el lector me perdone por tanta saturación pero no sé hacerlo de otro modo... Bueno, leed este artículo, llevaba mucho tiempo buscándolo (desde que se lo dejé a un muy amigo mío al que no le gustaba leer. Se lo pasé con la intención de iniciarle en este hábito tan gratificante, que por otro lado yo no practico mucho, pero fracasé hasta que al final di con el libro perfecto para iniciarlo en la lectura: El Principito. Le gustó tanto que no volvió a coger ningún libro más por miedo a que no estuvieran a la altura. Sí, sí, la vida es muy dura.
Y además, mi perro ronca.

Allá va: LOS EUFEMISMOS, Cristina Peri Rossi, El País, 1983.

"Según el diccionario, eufemismo es el "modo de decir o sugerir con disimulo o decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". ¡Maravillas de la lengua y del inconsciente! Una somera relación de la Prensa, en pocos días, me ha hecho descubrir (por un estremecimiento de incomodidad al leerlos) los siguientes eufemismos: no vidente, por ciego (¿ofende nuestra buena conciencia de videntes algo distraídos hacia el destino ajeno?); clases económicamente débiles, por pobres: apreciación del dolar, por subida (¿subirá menos, si está apreciado?); afección, por enfermedad (debe ser más difícil morirse de una afección que de una maldita enfermedad) y una joya de nuestro lenguaje... (o de nuestro inconsciente):
intervención militar, por invasión. Seguramente el país que interviene militarmente atente menos contra los derechos de los nativos que un brutal que invade.

Sin embargo, no hay eufemismo inocente... El lenguaje, creado, en principio, para expresar la realidad, ha inventado su propia máscara: es utilizado muchas veces, para ocultarla, respondiendo a determinados intereses. Así, los interrogatorios de rigor a los que son sometidos los prisioneros o detenidos en muchos países disimulan la tortura (iba a poner tortuga!! Esto es mío) en su acepción más brutal, y los reajustes de plantilla los despidos lisos y llanos.

La pregunta ronda los ejemplos: ¿Cuando y por qué una sociedad o algunos de sus individuos apelan al eufemismo? ¿Es posible que el lenguaje consiga, verdaderamente, ocultar la realidad? (Lucía dice: para los ignorantes sí.) Entonces recuerdo un decreto inefable de la Junta Militar uruguaya en los años 60:(...) por decreto se prohibían ocho palabras. No era posible pronunciar ni escribir las palabras tupamaro, revolucionario, célula, marxista, etcétera. De modo que cuando un tupamaro asaltaba un banco (porque la desaparición en el lenguaje no consiguió eliminarlos de la realidad), los ciudadanos probos y bien nacidos, respetuosos de las leyes y decretos, debían decir los sediciosos, única palabra aceptada, que de pronto gracias al ingenio popular, se transformó en los deliciosos. Eliminar una palabra (o sustituirla por un eufemismo) es una de las peores confesiones de impotencia o debilidad: en lugar de transformar los hechos, que son los que nos disgustan, operamos sobre el lenguaje, que no es más que la representación simbólica. Como si secretamente creyéramos en la identidad de la cosa y los sonidos destinados a expresarla. Pero un país que eliminara de su vocabulario la palabra frío, seguiría sintiéndolo."

CRISTINA PERI ROSSI.

Y esto me recuerda, supongo que porque lo aprendí con la misma profesora que nos leyó este artículo (que por cierto me tenía una manía brutal porque hablaba en clase. Una vez me curré un trabajo y me acusó publicamente de haberlo copiado. ¡Oh sí! ¡Le jodió que los que no atendíamos a sus benditas lecciones hiciéramos alguna vez las cosas bien! De sus lecciones lo mejor eran los textos, por cierto.
Bueno, me recuerda a un artículo de Galeano. La dictadura y después las heridas. Sólo para los machotes que estén dispuestos a seguir leyendo.

LA DICTADURA Y DESPUÉS: LAS HERIDAS SECRETAS

Mucha ceniza ha llovido sobre la tierra purpúrea. Durante los doce años de la dictadura militar, Libertad fue nada más que el nombre de una plaza y una cárcel. En esa cárcel, la mayor jaula para presos políticos, estaba prohibido dibujar mujeres embarazadas, parejas, pájaros, mariposas y estrellas; y los presos no podían hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Pero estaban presos todos, salvo los carceleros y los desterrados: tres millones de presos, aunque parecieran presos unos pocos miles. A uno de cada ochenta uruguayos le ataron una capucha en la cabeza; pero capuchas invisibles cubrieron también a los demás uruguayos, condenados al aislamiento y a la incomunicación, aunque se salvaran de la tortura. El miedo y el silencio fueron convertidos en modos de vida obligatorios. La dictadura, enemiga de todo cuanto crece y se mueve, cubrió con cemento el pasto de las plazas que pudo atrapar y taló o pintó de blanco todos los árboles que tuvo a tiro.

Han pasado algunos años. No hay estadísticas del alma. No hay manera de medir la profundidad de la herida cultural. No se puede saber hasta dónde nos han envenenado los adentros, hasta dónde hemos sido mutilados en la conciencia, la identidad y la memoria.

—No lograron convertirnos en ellos –me decía un amigo, al cabo de los años del terror; y en eso creo.
Pero el miedo sobrevive disfrazado de prudencia. Cuidado, cuidado: la frágil democracia se rompe si se mueve. Toda audacia creadora se considera provocación terrorista, desde el punto de vista de los dueños de un sistema injusto, que asusta para perpetuarse. Un gobierno
responsable es un gobierno inmóvil: su deber consiste en dejar intactos el latifundio y la maquinaria represiva, olvidar los crímenes de la dictadura y pagar puntualmente los intereses de la deuda externa. Los militares dejaron al país en ruinas y en ruinas sigue. En la aldea, los viejos riegan las flores entre las tumbas.

¿Y los jóvenes? El proyecto de castración colectiva se aplicó, sobre todo, contra
ellos. La dictadura intentó vaciarles la conciencia y todo lo demás. Contra ellos
actúa, sobre todo contra ellos, el sistema que les niega trabajo y los obliga a irse.
¿Serán bastante fecundos, bastante respondones y peleones ante el sistema que
los niega? ¿Advertirán a tiempo que para que el país siga siendo democrático
no puede seguir siendo paralítico? ¿O se arrepentirán de ser jóvenes y harán
suyo el pánico de los espectros ante el oxígeno de la libertad? ¿Aceptarán con
fatal resignación el destino de esterilidad y soledad que esos espectros ofrecen
al país o actuarán para transformarlo, aunque se equivoquen, con capacidad
de entusiasmo y bella locura? ¿Será el país fuente de vida o cementerio de elefantes?

EDUARDO GALEANO, "Nosotros decimos no" (1986). Si a alguien le gustó esto es un recorte del artículo.



Y siguiendo la forma de pensar borgiana, firmaré ambas cosas con mi nombre. Puesto que el hecho de escribirlo, aunque con las mismas comas y puntos, en otro momento y desde otra perpectiva ya añade y quita cosas, vamos que es otro texto distinto. ¡¡Qué orgullo atribuirme esto!! ¡Gracias Borges, también te queremos a ti!

L. B. G. - (Quien agradece a sus fieles lectores tanta paciencia . Claro que también es posible que nadie haya llegado hasta aquí.) (Siempre nos quedará la duda. Y Berlín.)

8 comentarios:

Luciérnaga dijo...

¿Alguien tiene pastillas para dormir? Si no corro el riesgo de copiaros un libro entero! AHHH!!!!

Velocet dijo...

Resuelvo tu duda y me quedo con esta frase: "La dictadura, enemiga de todo cuanto crece y se mueve". No sólo hablamos de libertad sino de su búsqueda, no es sólo tenerla sino ir a por ella, hacerla más perfecta. Nosotros hemos tenido suerte pero hay que seguir trabajando.

Y ahora me voy un rato a disfrutar de la tormenta tropical que está cayendo :)

Anónimo dijo...

Como funciona la empatía! me arrepiento por lo que me estoy perdiendo; esto viene a cuento porque creia , a mitad de la lectura, que el escrito lo había colocado otra.En mis tiempos de político lo que menos me gustaba ere la secretaría de administración pero si tú y con la cantidad de amig@s te decidieras a formar un partido, no me importaría llevar las cuentas, a vuestro lado me considero un pramático.El apátrida Félix.

Atteneri dijo...

Como dice Sergio...estaremos dentro en el 2012?

Atteneri dijo...

Jajajaja Pues sí, razón que tienes, además leyendolo aquí el contexto es diferente..con lo qual la lectura es diferente, la obra es diferente...Qué buena eres Lu!

Cucaracha homicida dijo...

Maldita sea... Stalin era un hombre sensible, me oís? Era un hombre sensible!!!!!! Escribía poesía joder!

Gari, el historiador delicioso. Ja!

Sergio Castillo Pelegrín dijo...

Gran artículo luci. Muy apropiado

Luciérnaga dijo...

¡Que buena hora las 19:35!

Pues ahora estaba pensando poner uno que dijera algo así:

Para mí la empatía es
sentarme a esperar
a que se muevan las nubes
a que me remolquen
o simplemente sentarme-

En mi sofá se está tan agusto,
no hay rayos ni cervezas ni causas justas
En mi sofá. Mío. Mío.

Sí. El título: "ligeramente molesta". (Por eso de los eufemismos)

Toda mi autorización para liquidar este último comentario. (Esto sin ironía.)

A pesar de todo

Tqc.