jueves, 22 de noviembre de 2007

Consciencia Constante. Anthony de Mello

Ningún alumno Zen se atrevería a enseñar
a los demás hasta haber vivido con su
Maestro al menos durante diez años.

Después de diez años de aprendizaje,
Tenno se convirtió en maestro.
Un día fue a visitar a su Maestro
Nan-in. Era un día lluvioso, de modo
que Tenno llevaba chanclos de madera
y portaba un paraguas.

Cuando Tenno llegó, Nan-in le dijo:
"Has dejado tus chanclos y tu paraguas
a la entrada, ¿no es así?
Pues bien: ¿puedes decirme si has
colocado el paraguas a la derecha
o a la izquierda de los chanclos?"
Tenno no supo responder y quedó confuso.
Se dió cuenta entonces de que no había
sido capaz de practicar la Consciencia
Constante. De modo que se hizo alumno
de Nan-in y estudió otros diez años
hasta obtener la Consciencia Constante.

El hombre que es constantemente consciente, el hombre que está
totalmente presente en cada momento: ése es el Maestro.




(hombre y mujer claro)

4 comentarios:

Velocet dijo...

Esta droga te va a matar xD

Castillo Pelegrín dijo...

Mucho debe morir en mi, amigo. Gracias por el ánimo...

Viktor Gómez dijo...

Castillo:

Pensar lo que está más allá del pensamiento

vivir sin apegos

recibir no poseer

Abrirse a lo abierto

La compasión

Estos son algunos rasgos de lo que no soy y que entiendo necesito.

¿Maestros?

Si, la bondad del humilde
y la humildad insombre, serena, consciente del que es instrumento de justa paz... es tan radical escuela que me lleva toda la vida orientar mi ser hacia ello.

Por mi parte hay personas que estan más cerca de la compasión y justicia, de la serena humildad que otras. Lo noto en su alegre renuncia al Ego, en su felicitaria y no complaciente existencia.

Controlar los procesos mentales es ardúa y necesaria tarea, incesante.
El enemigo está dentro de uno mismo.

Buen finde,

Tu Víctor

Castillo Pelegrín dijo...

Toda la razón tienes, de saber de qué hablas.
Es cierto, el principal enemigo y el principal aliado, está, dentro de cada uno, no hay más maestro.
Ya sabes, todo lo que das: te lo das. Y todo lo que no das: te lo quitas. (Es de Jodoroski, creo, pero aunque fuera de Mafalda...).
Es un buen motivo para un vida, encontrarse en uno, sentirse dentro, por mucho que estemos tapados por todo, por algo que no somos...
Para qué, estar en el meollo, si se puede estar en el misterio.
Un abrazo, Salud, y GRACIAS
También tuyo.