jueves, 3 de abril de 2008

el problema triste de Arturo

resulta que Arturo tiene un problema

entre las manos

un problema que resulta frío o inmóvil

así lo entiende

como un contratiempo invernal

una ventisca grande

o algo más álgido e inestable

digo que es Arturo padre

quien se retuerce en cábalas

mientras sus manos se congelan

en los índices de la muerte

/síntoma tras síntoma/

engalana con flores su inconveniente

enciende linternitas

no bombillas de esqueletos firmes:

lamparillas de aceite

bujías de cera virgen/

porque balbucean y reconoce en ellas

el temblor que le ocupa

y le parece así que por Arturo hijo

pasea un tanto de vida

una sonrisa de taninos

una menos muerte

/tristeza le sobra desde ayer/

no son el mismo problema sus manos frías

que sus manos frías

y por primera vez consigue llorar vapor

como perfume de begonias

gotea en los labios

resbala por lo más exterior

-no solloces, boca hija-

/dice Arturo padre/

sabiendo que nada líquido mana

su lengua de carbón vegetal azulísima


Julio Obeso




2 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta

Viktor Gómez dijo...

¿¿Cuántos Julios habitan en tu nombre??

Tu Viktor