viernes, 2 de mayo de 2008

Aprendiendo a leer el tiempo que tenemos - Naufragio en los bares


Aquello de que la poesía es minoría se quebró el sábado 26 de abril durante unas horas. En el céntrico local de la capital del Turia, el café de las horas, se celebró el primer recital Naufragio en los bares. Con la intención de compartir visiones del mundo, estilos y referentes; veintisiete poetas de edades, nacionalidades y vidas muy dispares alzaron su voz para abrir una ventana al mundo a todos aquellos que quisieran oírlos. Durante más de tres horas el público respondió a la voz de los poetas con aplausos, vítores y algún silencio de reflexión por la crudeza en la exposición de algunos textos. Más de 75 personas asistieron al acto, desbordando las previsiones de los organizadores y al propio local, que se vio rodeado de curiosos observadores que pegaban su oreja al cristal o preguntaban extrañados.


El motivo de la reunión, compartir referentes, abría el campo a todo tipo de poetas. Entre ellos, los consagrados Quique Falcón, Antonio Méndez Rubio, Uberto Stabile o el asturiano David González. El ritmo del recital hacía alternar estas voces conocidas con poetas jóvenes que, al calor de algo que se vuelve a cocer en la ciudad de Valencia, empiezan a aparecer entre los edificios. Unidos a través de talleres de creación universitarios, de una la librería independiente (Primado) y de una comunidad de blogs se empieza a tupir una red de lazos


El éxito de este primer recital en Valencia, que nace a imitación de otros actos similares como el de Illescas (Toledo), demuestra que hay avidez. Hay necesidad de oír al otro en un tiempo demasiado rápido, con demasiado ruido. Pausar y marcar el ritmo, como hace la poesía, es a veces una opción. El sábado se defendió este derecho. Quizá, como decían los versos que cerraron la intervención del valenciano Uberto Stabile, “en lugar de hacer el amor, ya va siendo hora que el amor nos haga”


foto : Naufragio en los bares : inspiración, anónimos, colores

8 comentarios:

Elena Areta dijo...

"Hay necesidad de oir al otro en un tiempo demasiado rápido, con demasiado ruido". Y para acabar con la rapidez y el estruendo mundano tenemos la poesía. Buena reflexión, buen resumen y buena perspectiva.

Félix Menkar dijo...

Mark:
que buen artículo,
el dolmen se llena de periodismo del bueno, y siendo tú tan joven y empezando (hay futuro)....pasmao me he quedao.
Pena no encontrar otro medio de expresión más amplio para difundir este compendio del Naufragio tan digno.

goloviarte dijo...

es un buen blog de poesia
te invito a participar con tu blog en mi blog directorio,te conoceran un poco mas
http://aquiestatublog.blogspot.com
pasate y deja tu blog en el libro de visitas,soy un particular en esta aventura,si consideras que es spam,te pido perdon

Viktor Gómez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Mark. Una inteligente y necesaria re-visión de la poesía en los bares, del Naufragio.


abrazo total,

Tu Viktor

Mark dijo...

creo que el periodismo, si es que esto lo es, no es ni bueno ni malo solo depende de quan cerca a tu visión está aquello que lees. La confianza que depositas en quien lees/escuchas/ves sabiendo que seguro se equivoca en muchas cosas. Una actitud que me parece necesaria también en la poesía. Si crees que alguien es la leche, cuidado.

pausar es síntoma de una mínima resistencia. Algo es algo.

PD:¿"El Naufragio" fue del todo menos pausa?

Viktor Gómez dijo...

Mark:

A mi me parece que hay poemas que son verdaderamente bellos, y asumen a su vez con rigor y coraje una apuesta estÉtica que destruye la forma y reinventa caminos al habla, a la mirada sobre el mundo. Hay poemas y hay poetas que escriben poemas que son muy a tener en cuenta y a releer con admiración y con crítica espectativa. Séase Mendez Rubio, Eduardo Milán, Olvido Garcia Valdés, Juan Carlos Mestre, Blanca varela o el propio Quique Falcón. Hay más, claro, pero cada uno ordene sus prioridades.

Por otro lado, hay artículos de prensa que son puñeteramente certeros, como hay escritores en prensa digital, de papel o televisiva que exponen con claridad y un análisis ecuanime situaciones, concurrencias, hechos y desmanes inacallables. No son infalibles, tampoco se les puede exigir eso. Pero si dicen lo que ven y entienden que es comunicable. Son también pocos, como los poetas a seguir con parsimonia y atención.

En cuanto a la cuestión del "Naufragio" creo que hubo en su variedad de voces, estilos y propuestas lentitud y presura, precisión y misterio, grito y silencio, un pausar y un estallar. Podíamos haber buscado mayor homogeneidad, pero mejor lo abierto y discontinuo.
Podíamos haber reducido los participantes, pero su heterogeneidad resultaba muy pertinente, creo.

Siempre hay que sacrificar algo cuando se toman decisiones. El "Naufragio" en su primera edición aportó errancia, deriva, sed. Un casi no casual choque entre lo efectista y lo eficaz, entre lo abrumador y lo sucinto. Ahí queda. La rebeldía de unos, el humor ácido de otros, la discrección de alguno y la osadía de otro.

Cómo es mejorable y posible, creo que habrá otro "Naufragio" ... en algún momento.

Un abrazote, compa.

Tu Viktor

Luciérnaga dijo...

ti ro ri ro rá!!

publícalo!!!

Anónimo dijo...

que el amor nos haga
una y otra vez una y otra vez
que se repita que no acabe

(fue un placer. fue fantástico. sos echo de menos)

Ll.