miércoles, 7 de mayo de 2008



Las sombras plásticas se amontonan
deshilando sus raíces,
hay espejos rotos, billeteros llenos
que se exhiben verdes de sonrisas.
Yo, también he caído repetidas veces.
Si alguien pudiese estirar el hilo de luz
que se asoma en el resquicio
y desmontar el concepto,
el viejo malentendido
de la felicidad.

5 comentarios:

Javier Uve dijo...

¡PRECIOSO! (Sin más)

Besos, Jenni.

el gato zurdo dijo...

... y la foto como título igual de preciosa!!!

Anónimo dijo...

Ni los cuerpos plásticos: belleza, ni los billeteros verdes: llenos de pasta...deben confundirse nunca con la felicidad. El viejo malentendido de la felicidad ha de rectificarse, y como apuntas, es complicado dejar de creer que realmente eso es lo que nos va aportar más felicidad, llevado otras tantas al extremo de la libertad.
En fin, hay que reflexionarlo.

Elena Areta dijo...

Wooow, primer poema que te leo y primera sorpresa grata. ¡A mí me habían dicho que sólo eras fotógrafa! Otro malentendido, aunque no tan extendido como el que apuntas de la felicidad, jeje. Un abrazo y ¡a ver si coincidimos!

Anónimo dijo...

Javi, Félix...Gracias. Al anónimo es difícil cambiar el concepto, pero hay que intentarlo. Elena ya sabes aprendiz de todo maestro de nada, y sí, a ver si coincidimos.

Un besito a todos. Jenni.