martes, 6 de mayo de 2008

XXXIII
EMBRIAGAOS
Hay que estar siempre embriagado. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os quiebra los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que emborracharos sin tregua.
Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.
Y si en alguna ocasión, en las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la sombría soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al ave, a todo lo que huye, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle la hora que es; y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, os responderán:
-¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos sin parar. De vino, de poesía o de virtud; de lo que queráis.
CHARLES BAUDELAIRE

De Pequeños poemas en prosa, 1862.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

oh sí!

THANKS!

Elena Areta dijo...

¡Gracias por este poema de Baudelaire! Aun así es un poco desalentador que haya que estar siempre embriagado ¿no?, sea de poesía, de virtud o de alcohol, muestra nuestra inevitable vulnerabilidad frente al Tiempo y la fugacidad de la vida. Aun así, como es de sabios reconocer sus debilidades y errores...¡¡embriaguemonos!
Un abrazo

Javier Uve dijo...

¡Hola Elena! Bueno, puede que en un principio pueda parecer desalentador, pero creo que la embriaguez y el entusiasmo no tienen porqué estar forzosamente vinculados al éxtasis religioso, o al que provoca la ingestión de sustancias psicotrópicas, etílicas o lo que sea... Vamos, que a mí me parece -o así lo siento cuando leo este poema- que el auténtico secreto reside en empaparse hasta los huesos de todas las cosas buenas que nos suceden y de las que disfrutamos justo en ese preciso momento, dejando de lado -aunque sólo se trate de instante- nuestro lado más racional y previsor, para poder saborear plenamente cada segundo de nuestra estancia en la tierra, de una forma más instintiva o primitiva; más natural. Pero en fin...Esto no son más que divagaciones mías...
¡Un abrazo!