domingo, 21 de septiembre de 2008

Balada de Ted


las mujeres adoptaron a Ted
porque necesitaban un buen secreto
algo que en la intimidad
se hiciera conversación o fuera
sustituto del sexo

corrían todo tipo de rumores:
- profesor en el Báltico
- domador de fieras
- libertario en el exilio

cuando lo hallaron en el lavadero
tenía perfilada la muerte
la piel tatuada como el nombre de un barco
sangraba y teñía ropa limpia

le adoptaron/ le cocinaron
le sanaban con ancestrales ungüentos
(matriarcado en consenso que se ocupó
de cualquier necesidad o instinto)

Ted hermoseaba con un rubor nuevo
ya movía los pies blanquísimos
las manos que posaba tiernamente
en pieles hasta entonces exclusivas
jamás abandonado/ hambriento
insatisfecho de algún modo
hasta que sus heridas ya no fueron

aquella mañana -llovía/ por supuesto-
Ted de los ojos misteriosos
el Ted maestro/ adiestrador/ fugitivo
y mudo narrador de fantasías
dejó clara el agua
blanca la ropa
y una carta sobre la almohada:
"jamás olvido"
eso decía

ellas/ dieron la vuelta al papel
buscando invisibles tintas
regresaron a sus alcobas
para conversar/ aplazar el sexo
y amanecer en el lavadero
con bizcochos y vendas limpias
que todo horizonte necesita

Julio Obeso González

3 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

¡Qué real e imposible!

Ahíto de realidad, es la ficción un alcance más profundo de lo real, porque emana de esa experiencia que Elouard resumiera:

"Hay otros mundos
pero están en éste."

Tus personajes se parecen más a personas que conozco que las propias personas como se presentan.

Un abrazote

Víktor

EL BUSCADOR DE S dijo...

El otro día me crucé en el parque con un bombonazo que llevaba a su mascota en brazos, justo al lado un mendigo estaba tirado en un banco, yo, en la expresión de su cara, quise adivinar que soñaba en ser perro, pero me equivocaba, recordaba la bella historia que tu has contado.

Luciérnaga dijo...

si!