jueves, 14 de mayo de 2009

La sabiduria Hermética


Se conoce con el nombre de Hermetismo, o sabiduría hermética, las doctrinas o filosofías mágico-esotéricas procedentes del antiguo Egipto y que se atribuyen al legendario Hermes Trismegisto, filósofo egipcio que se supone vivió unos 2000 años antes de J. C. Hermes, que es identificado a menudo por los eruditos con el Dios lunar egipcio Tot, tiene el significado de “instructor”, de “agente de la sabiduría eterna”, y el apelativo de trismegisto (tris, tres veces, megistos, el más grande) debido a que sus enseñanzas abarcan tres mundos: el físico, el astral y el mental.
De Hermes se dice que descubrió la aritmética, el álgebra, la geometría, la astronomía, el dibujo, el juego de dados y, sobre todo, el alfabeto y la escritura. Las doctrinas de hermas no quedaron localizadas en la región del Nilo, sino que difundieron por todos los países del Medio y lejano Oriente y Mediterráneo.
Su mensaje espiritual influyó en los siete sabios de Grecia, en las doctrinas de Pitágoras, en la filosofía e Platón y de Sócrates, en el judaísmo, en el cristianismo, en el budismo, en el sistema Yoga, sólo por citar las corrientes más importantes del pensamiento humano. Desde China a Roma, las enseñanzas de Hermes fructificaron de manera extraordinaria, filtrando su savia en la religión, la magia, la alquimia, la literatura y las ciencias.
De este singular instructor de la humanidad, deriva el término hermético, con lo que s e define todo lo profundo o difícil de interpretar. Los secretos de Hermes, que estaban encerrados en símbolos, eran transmitidos por los “iniciados” a sus seguidores, a través de las pruebas, de los misterios y de duros estudios en las escuelas de sabiduría.
Pero de Hermes no sólo deriva la tradición escrita de su sabiduría, de su filosofía esotérica, sino también la propia exégesis o explicación de dicha sabiduría. Esa profunda exégesis ha recibido el nombre de hermenéutica, que es el arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido. En especial se aplica a la interpretación de los símbolos. En occidente, la tradición hermética ha sido primordial para comprender el mundo esotérico de la Alquimia y de la Cábala.

A Hermes se le atribuyen cuarenta y dos libros importantísimos, pues abarcan todas las ramas de la filosofía, la mística y las ciencias. Sobre este particular, Josefina Maynadé nos dice en su obra Libros sagrados de Hermes Trismegisto (México 1973): “Trataban de la fuerza y sabiduría del lenguaje jeroglífico, de los números y su significado esotérico, de los módulos sagrados de la arquitectura, de los diversos cánones humanos y cósmicos, de los astros, de la medicina con asombrosas y avanzadas especialidades y su gran ley preventiva, o sea, la higiene. De las respiraciones, de la agricultura, de las artes y oficios, de la legislación y, sobre todo, de la religión en su aspecto esencial y de la conducta o de la más alta moral”.
Los textos de Hermes se conservaban en la famosa biblioteca de Alejandría, que contenía los más valiosos papiros y manuscritos del saber antiguo. Todos los viajeros y sabios que llegaban a Alejandría tenían la obligación de dejar copia en ella de los libros que poseían. Dicha biblioteca llegó a poseer 700000 volúmenes. Durante la estancia de Julio César en Alejandría se produjo una rebelión de los egipcios y en la lucha se incendió el puerto, y las llamas implacables devoraron los valiosos tesoros de la Biblioteca de Alejandría, llamada Bruchium.
Más tarde, Octavio, para resarcir a los egipcios de tan lamentable pérdida para la cultura, hizo donación a la reina Cleopatra, para el Serapeum (una sucursal de dicha biblioteca), de 200000 volúmenes en pergaminos, procedentes de Pérgamo. Las luchas entre cristianos y paganos y la entrada de los sarracenos del califa Omar en Alejandría (641), dieron cuanta de la reconstruida biblioteca, perdiéndose para siempre muchos de los trabajos y doctrinas de Hermes, además de joyas literarias y obras de historia y ciencias que resumían los conocimientos de los grandes sabios de las antiguas civilizaciones.
Uno de los tratados más importantes de Hermes era el Pymander o Poemander (quizá por alusión a Poimen, pastor de Hermes), que trataba de la divinidad y del alma humana en sentido místico. Para los ocultistas, Pymander quiere decir “mente superior” o “mente iluminada”, pero en el sentido de “guía” o “pastor de hombres”. En el Pymander se definen los Siete Mundos, los Siete planos de evolución o Condiciones de existencia, los Siete Principios herméticos, que son extensamente explicados en El Kybalion, libro esotérico escrito por tres seguidores de la doctrina de Hermes, y que está considerado como indispensable para comprender toda la filosofía hermética del antiguo Egipto y Grecia, así como su influencia en el pensamiento cristiano y budista.
Los siete principios de Hermes son los siguientes:

1. El mentalismo, que encierra la verdad de que todo es mente.
2. La correspondencia, que encierra la verdad de que existe una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida.
3. La vibración, que encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada permanece inmóvil.
4. La polaridad, que encierra la verdad de que todo es dual, de que todo tiene dos polos.
5. El ritmo, que encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta, de flujo y reflujo.
6. Causa y efecto, que encierra la verdad de que todo efecto tiene una causa, y toda causa un efecto.
7. La generación, que encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino.


Estos principios sustentaron toda la filosofía de Hermes, cristalizando no sólo en trabajos científico-esotéricos, como la llamada Tabla esmeraldina, que es una síntesis de la magia egipcia, y que según la leyenda fue hallada en la tumba de Hermes Trismegisto grabada en caracteres jeroglíficos sobre una gran esmeralda, sino en sus enseñanzas recogidas y difundidas en forma de Catecismo Hermético por la escuela Hermética de Alejandría, bajo el dominio de los primeros Tolomeos. En dicho Catecismo, elaborado a base de preguntas y respuestas, se contienen de manera sintética y pedagógica las verdades esenciales de la sabiduría hermético-mística del antiguo Egipto. Se afirma, por ejemplo, que “Dios es la infinita y eterna Realidad existente tras lo fenoménico, conocido por el hombre como el Buen Padre desde que se reveló a sí mismo a través de la creación”, o que “el hombre es hijo de la Divina Mente, emanado de Ella para gozar de la eterna bendición celeste, aun descendiendo al mundo material en busca del placer de los sentidos. Por ello es dual en su naturaleza: una parte mora en Dios en los cielos, otra se halla sujeta a las pasiones terrenales”.
Comprender la doctrina de Hermes Trismegisto no es tarea fácil, pero también es cierto que, pese a los siglos transcurridos, la sabiduría hermética sigue teniendo sus adeptos. Los adelantos científicos, la tecnología deshumanizada del siglo XX y el materialismo desenfrenado de las masas no han podido ahogar la voz del místico que vio nacer las pirámides y la Esfinge. Quizá la balanza, en nuestros tiempos, se haya inclinado más hacia lo terrenal, pero las palabras del “tres veces grande” no han quedado olvidadas. Como dice El Kybalion “donde quiera que estén las huelas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par. Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría”

Félix Llaugé.
Enciclopedia Planeta de las Ciencias Ocultas




La Tabla de la Esmeralda de Hermes.Verdad, sin falsedad, cierto y muy verdadero, lo que está arriba es
como lo que está abajo y lo que está abajo es como lo que está
arriba, para la realización de los milagros de la Cosa Una. Y como
todas las cosas proceden de Una, por la mediación de Una, así
todas las cosas tienen su origen en esta Cosa Una por adaptación.
El Sol es su padre, la Luna su madre, el Viento le lleva en su
vientre, su nodriza es la Tierra. Este es el padre de toda
perfección, o consumación de todo el mundo. Su poder es
integrante, si es convertido en tierra.
Tu separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, suavemente y
con gran ingeniosidad. Ello asciende de la tierra al cielo y
desciende nuevamente a la Tierra y recibe el poder de los
superiores y de los inferiores. Así tienes la gloria del mundo
entero; por esto toda oscuridad huye ante ti. Esta es la fuerza
fuerte de todas las fuerzas, venciendo todo lo sutil y penetrando
toda cosa sólida. Así fue creado el mundo. De allí fueron todas las
maravillosas adaptaciones, de las cuales ésta es la manera. Por
esto soy llamado Hermes Trimesgistus, teniendo las tres partes de
la filosofía del mundo entero. Lo que tengo para decir es
completo concerniente a la operación del Sol.



El Arquetipo Maestro0. Todo el poder que fue o será está aquí y ahora.
1. Soy un centro de expresión para la Primaria Voluntad hacia el
bien que eternamente crea y sostiene el universo.
2. A través de mí, su infalible sabiduría toma forma de
pensamiento y palabra.
3. Lleno de entendimiento de su perfecta ley, soy guiado
momento a momento por el sendero de la liberación.
4. De las inagotables riquezas de su ilimitada substancia, extraigo
todas las cosas necesarias espirituales y materiales.
5. Reconozco la manifestación de su indesviable justicia en todas
las circunstancias de la vida.
6. En todas las cosas grandes y pequeñas veo la belleza de la
expresión divina.
7. Viviendo de esa voluntad, sostenido por su infalible sabiduría y
entendimiento, mía es la vida victoriosa.
8. Espero confiado la perfecta realización del eterno esplendor de
la luz ilimitada.
9. En pensamiento, palabra y obra, confío mi vida, día a día, al
firme fundamento del Ser Eterno.
10. El reino del espíritu está incorporado en mi carne.

5 comentarios:

EL BUSCADOR DE ... dijo...

El simbolismo, la cábala, la piedra filosofal, las leyendas de Hermes...están muy bien para explicar ciertas cosas e historias
y como juego literario; pero hacer de ello un fin es deslizarse peligrosmente al sectarismo dogmático y entonces perdería su encanto.
Un abrazo.

Sergio dijo...

Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología, el descubridor de la alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la historia, debido al inmenso espacio de tiempo transcurrido desde entonces. La fecha de su nacimiento en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se conoce ahora, pero se ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas dinastías de Egipto, mucho antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo creen contemporáneo de Abraham, y en alguna de las tradiciones judías se llega a afirmar que Abraham obtuvo muchos de los conocimientos que poseía del mismo Hermes.
Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la tradición afirma que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de sus dioses, bajo el nombre de Thoth. Años después los griegos hicieron también de él otro de sus dioses y lo llamaron «Hermes, el dios de la sabiduría». Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante centurias enteras, denominándole el «inspirado de los dioses», y añadiéndole su antiguo nombre «Trismegisto», que significa «tres veces grande». Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de «fuente de sabiduría».
Aun en nuestros días usamos el término «hermético» en el sentido de «secreto», «reservado», etc., y esto es debido a que los hermetistas habían siempre observado rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si bien entonces no se conocía aquello de «no echar perlas a los cerdos», ellos siguieron su norma de conducta especial que les indicaba «dar leche a los niños y carne a los hombres», cuyas máximas son familiares a todos los lectores de las escrituras bíblicas, máximas que, por otra parte, habían sido ya usadas muchos siglos antes de la Era Cristiana.
Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad ha caracterizado siempre a los hermetistas, aun en nuestros días. Las enseñanzas herméticas se encuentran en todos los países y en todas las religiones, pero nunca identificada con un país en particular ni con secta religiosa alguna. Esto es debido a la prédica que los antiguos instructores hicieron para evitar que la Doctrina Secreta se cristalizara en un credo. La sabiduría de esta medida salta a la vista de todos los estudiantes de historia. El antiguo ocultismo de la India y la Persia degeneró y se perdieron sus conocimientos, debido a que los instructores se habían convertido en sacerdotes y mezclaron la teología con la filosofía, siendo su inmediata consecuencia que perdieron toda su sabiduría, la que acabó por transformarse en una cantidad inmensa de supersticiones religiosas, cultos, credos y dioses. Lo mismo pasó con las enseñanzas herméticas de los gnósticos cristianos, enseñanzas que se perdieron por el tiempo de Constantino, quien mancilló la filosofía mezclándola con la teología, y la iglesia cristiana perdió entonces su verdadera esencia y espíritu, viéndose obligada a andar a ciegas durante varios siglos, sin que hasta ahora haya encontrado su camino, observándose actualmente que la iglesia cristiana está luchando nuevamente por aproximarse a sus antiguas enseñanzas místicas.
Pero siempre han existido unas cuantas almas que han conservado viva la llama, alimentándola cuidadosamente y no permitiendo que se extinguiera su luz. Y gracias a esos firmes corazones y a esas mentes de extraordinario desarrollo tenemos aún la verdad con nosotros. Mas no se encuentra en los libros. Ella ha sido transmitida del Maestro al discípulo, del iniciado al neófito, de los labios a los oídos. Si alguna vez se ha escrito algo sobre ella, su significado ha sido cuidadosamente velado con términos de astrología y alquimia, de tal manera que sólo los que poseían la clave podían leerlo correctamente. Esto se hizo necesario a fin de evitar las persecuciones de los teólogos de la Edad Media, quienes luchaban contra la Doctrina Secreta a sangre y fuego.


Dice El Kybalion:
«Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.»
«Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría.»

No comparto broda tu opinión, no me parecen juegos literarios, ni un fin. Pero agradezco que la compartas.
Un abrazo y salud

EL BUSCADOR DE ... dijo...

Los herméticos fueron esterminados
su filosofía tergivesada y copiaron las formas, su parafernalia.
Segio, no te discuto, sólo te advierto que algunos que ahora su figura reclaman, son herederos (espirituales) de aquellos que lo condenaron.
(... y muchos mitos son preciosos pero no hay que olvidar...
lo que sigue es muy largo así que mejor con birras).

Sergio dijo...

Perdona Broda no te entendí, no oí bien lo que querías decirme, qué quieres que haga por ti...No hay más que un espíritu y todos somos herederos, y yo no escuché tu forma, desde la mía, sin distancia del todo.
Gracias

Stuart Collado dijo...

Saludos todos, he elido con atención las posiciones de ambos, y desde mi humilde experiencia puedo decirles que no hay una verdad absoluta, hay un camino cierto que todos debemos transitar unos primeros y otros despues cada uno segun su evolucion a su propio ritmo, nuetro conocimiento de las cosas que hoy dia tenemos, sera un estorbo en la compreension de nuetro ser y su comunion con dios, esa energia inmanente en todas las cosas y los seres. hay una gran verdad que a mi entender tarde que nunca debresmos aceptar... todas los principios que rigen esta vida son simple y naturales, aqui, alla y mas alla, hasta el ultimo rincon vasto universo...
Gracias a personas como ustedes, tratan de recordarnos a personas como yo que aun con las diferencias que puedan haber en una posicion u otra, hay cosas que debemos recordar en nuestro camino.