miércoles, 14 de noviembre de 2007

Sin título



Risas ahogadas entre kilos de ternera,
borbotones de ketchup agujereando
la corbata de la marca deseada,
aros de cebolla con forma de anillo
de infinitos quilates en las pezuñas,
hojas de lechuga petrolificadas
sirviendo de piel a zapatos de ante.

Todo eso y mucho más llega a mi boca
como una pastosa masa de cemento
que me habla de los sueños perdidos
a miles de kilómetros de distancia
cuando los padres reciben este mensaje:
Decidle a los niños que ya no lo son.

7 comentarios:

safrika señorita dijo...

De donde sale esa ilustración?

Velocet dijo...

Ni idea, querida, del internet... qué grande que es el amigo... Cuando sé de dónde vienen lo pongo ;)

Luciérnaga dijo...

:)

Anónimo dijo...

Velocet, perdón por manchar tu espacio con este comentario...

Es para decir que no sé qué pasa pero no me deja acceder al blog, así que si alguno de los "dueños" puede, que ponga estos enlaces:

http://escritoressinfuturo.blogspot.com/

http://www.lauragiordani.blogspot.com/

GRACIAS!!!!!!!

BESOSSSS!!

LUCIÉRNAGA.

Y A VELOCET... GRACIAS!!!GUSILUZ!!!!

Anónimo dijo...

por favor ni se te ocurra volver a ese sitio!!

Velocet dijo...

Lo intentaré. Lo que pasa es que yo zampo zamburguesas con más clase. Sin manchar ni cosas de esas.

^^

Manual de Antrología dijo...

el mensaje final es una apisonadora entre manchurrones de grasa y aceite... me ha encantado

un saludo