sábado, 5 de abril de 2008

Del espacio de quietud que es uno
Instrumento de la conciencia del universo
Al eterno movimiento que nos rodea
Nacido de cada uno
Desde dentro
Hacia fuera
De lo más pequeño
A lo más grande

No llego a este ahora a este aquí
Para dar ningún sermón
Ni repetir otro mantra
A la luz no se le puede aplacar con espejos
Una suave brisa
Tiene la misma fuerza
Que la tormenta

5 comentarios:

Javier Uve dijo...

¿Cómo va eso, Amigo? Preciosos los tres últimos versos. Un fuerte abrazo.

el gato zurdo dijo...

O más.( y casi siempre conseguirá más).

Tricotilomanía dijo...

Hola compañeros, he llegado a vostros a través del blog de Criticadepoesía. Ya tenéis un lector más.

Si alguna vez os queréis pasar por CASPA, estáis invitados. Un abrazo,

Tricotilomanía de
www.caspaypoesia.blogpsot.com

Viktor Gómez dijo...

Los tres ultimos versos son el poema, Capitan.

Me alegra ver la fuerza del leve aire en su revuelta de paz, en su resistencia y lentitud, hasta socavar la piedra.
Arena que será del desierto, orilla de un mar de piedras.

Tu Viktor

meigan dijo...

Es porque un susurro puede decir más que un discurso...una noche que todo un día, un minuto que todo un año.
Es precioso!
Besos