martes, 4 de noviembre de 2008

Gibran Khalil Gibran. "El Profeta"

Entonces dijo un Literato: Háblanos de la conversación.
Y él le respondió:
Vosotros conversáis cuando dejáis de estar en paz con vuestros pensamientos.
Y cuando no podéis vivir más en la soledad de vuestro corazón, procuráis vivir en vuestros labios, y halláis entonces diversión y pasatiempo en las vibraciones que emitís.
Y en gran parte de vuestras conversaciones, el pensamiento es a medias asesinado.
Pues el pensamiento es un ave del espacio que, en una jaula de palabras, puede abrir sus alas, pero no puede volar.
Hay entre vosotros quienes buscan a los habladores, por miedo a la soledad.
La quietud de la soledad les revela su Yo desnudo, del que prefieren escapar.
Y hay aquellos que hablan y, sin saberlo ni preverlo, aciertan con una verdad que ellos mismos no comprenden.
Y hay aquellos que poseen la verdad dentro de sí, más no la expresan en palabras.
En lo íntimo de estos últimos, habita el espíritu en un rítmico silencio.
Cuando encontréis a vuestro amigo en la calle o en el mercado, dejad que el espíritu que está en vosotros ponga en movimiento vuestros labios y dirija vuestra lengua.
Y que la voz oculta en vuestra voz hable al oído de su oído.
Pues su alma conservará la verdad de vuestro corazón, como se recuerda el sabor del vino, aun después que su color se haya desvanecido, y que su copa haya desaparecido.
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Y UN HOMBRE DIJO: Háblanos del conocimiento de Sí Mismo.
Y él respondió, diciendo:
Vuestro corazón conoce en silencio los secretos de los días y de las noches.
Más vuestros oídos ansían oír lo que vuestro corazón sabe.
Deseáis conocer en palabras aquello que siempre conocisteis en pensamiento.
Deseáis tocar con los dedos el cuerpo desnudo de vuestros sueños.
Y es bueno que así deseéis.
La fuente secreta de vuestra alma necesita brotar y correr, murmurando, hacia la mar.
Y el tesoro de vuestras profundidades ilimitadas necesita revelarse a vuestros ojos.
Pero no uséis balanzas para pesar vuestros tesoros desconocidos.
Y no procuréis explorar las profundidades de vuestro conocimiento con varas ni con sondas.
Porque vuestro Yo es un mar sin límites y sin medidas.

No digáis: Encontré la verdad. Decid mejor: Encontré una verdad.
No digáis: Encontré el camino del alma. Decid mejor: Encontré el alma andando por mi camino.
Porque el alma anda por todos los caminos.
El alma no marcha en línea recta ni crece como una caña.
El alma se despliega, como un loto de innumerables pétalos.
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Y UN POETA dijo: Háblanos de la belleza.
Y él respondió:
¿Dónde buscaréis la belleza y cómo la podréis hallar a menos que ella misma sea vuestro camino y vuestro guía?
¿Y cómo podréis hablar de ella a menos que ella misma teja vuestras palabras?
Los afligidos y los heridos dicen: La belleza es amable y suave.
Como una joven madre, algo ruborizada de su gloria, ella camina entre nosotros.
Los apasionados dicen: No, la belleza es una fuerza poderosa y temible.
Como las tempestades, ella sacude la tierra bajo nuestros pies y el cielo sobre nuestras cabezas.
Los fatigados y los agobiados dicen: La belleza es un murmullo suave. Ella habla en nuestro espíritu.
Su voz llega a nuestro silencio como una luz tenue que tiembla de miedo en la sombra.
Pero los turbulentos dicen: Nosotros la hemos oído gritar entre las montañas.
Y sus gritos convocaban tropeles de caballos, batir de alas y el rugir de los leones.

En la noche, los guardias de la ciudad dicen: La belleza despuntará en el Oriente, como una aurora.
Y, al mediodía, los trabajadores y los caminantes dicen: Nosotros la hemos visto inclinada sobre la tierra, desde las ventanas del Poniente.
En invierno, los prisioneros de la nieve, dicen: Ella vendrá con la primavera, brincando sobre las colinas.
Y en el calor del verano, los segadores dicen: Nosotros la vimos danzar con las hojas del otoño, y había nieve en su cabello.
Todas estas cosas decíais de la belleza.
Pero, en verdad, nada hablasteis de ella, sino de deseos insatisfechos.
Y la belleza no es un deseo, sino un éxtasis.
No es una boca sedienta, ni una mano vacía que se extiende.
Sino un corazón inflamado y un alma encantada.
Ella no es la imagen que quisierais ver, ni la canción que quisierais oír.
Más bien, es una imagen que contempláis con los ojos cerrados, y una canción que oís con los oídos tapados.
Ella no es la savia bajo la arrugada, ni un ala atada a una garra.
Más sí, un jardín siempre en flor, y una multitud de ángeles siempre en vuelo.

Pueblo de Orphalese, la belleza es la vida cuando la vida revela su rostro sagrado.
Más vosotros sois la vida, y vosotros sois el velo.
La belleza es la eternidad contemplándose a sí misma en un espejo.
Más vosotros sois la eternidad, y vosotros sois el espejo.
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Entonces dijo ALMITRA: Háblanos del Amor. Y él alzó la cabeza y miró a la multitud, y un silencio cayó sobre todos, y con fuerte voz dijo él:
Cuando el amor os llame, seguidle, aunque sus caminos sean agrestes y escarpados. Y cuando sus alas os envuelvan, dejadle, aunque la espada oculta en su plumaje pueda heriros.
Y cuando os hable, creedle, aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como el viento asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, así os crucifica. Así como os agranda, también os poda. Así como sube hasta vuestras copas y acaricia vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.
Como gavillas de trigo, os aprieta contra su corazón.
Os apalea para desnudaros.
Os trilla para liberaros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta dejaros livianos; y luego, os mete en su fuego sagrado, y os transforma en pan místico para el banquete divino.

Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y salgáis de la era del amor,
Para que entréis en el mundo carente de estaciones, donde reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no todas vuestras lágrimas.
El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no se deja poseer:
Porque el amor se basta a sí mismo.

Cuando améis no debéis decir “Dios está en mi corazón” sino “Estoy en el corazón de Dios”.
Y no penséis que podréis dirigir el curso del amor, porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestro curso.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su plenitud.
Pero si amáis y habéis de tener deseos que sean así:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que canta su mediodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor; y de sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón por el bienamado, y con un canto de alabanza en los labios.

3 comentarios:

Nemo dijo...

Ya en El Loco o en El Vagabundo, el autor no tiene desperdicio. Que nadie lo interprete como una contestación o explicación a la polémica, por si las moscas y los fueros que se inflaman. De aquí a un ratito, me explico.
Perdón, salud y gracias

EL BUSCADOR DE S dijo...

Como pasa el tiempo, creo que me lo regalaron hace más de 30 años y en la primera linea lo he recordado.

Nemo dijo...

Entonces, eres muy joven hermano. Oye a la cena no podré ir, me voy al motgó este finde y para estar temprano, el jueves nit a Gandia